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Una memoria di grazia, un futuro di missione

Una memoria di grazia, un futuro di missione

La Delegazione del Cile-Colombia ha celebrato con gioia i trent’anni della dedicazione della Cappella Regina Apostolorum, luogo che in questi decenni è stato testimone della preghiera, della formazione e della consacrazione di tanti giovani e religiosi.

A rendere ancora più significativo l’anniversario è stata la rinnovazione dei voti religiosi, vissuta come memoria e rinnovamento del «sì» pronunciato nel Battesimo e portato alla sua radicalità nella vita consacrata. Nel suo messaggio, il Padre Generale ha sottolineato come quasi tutti i Padri della Delegazione del Cile abbiano pregato in questa Cappella e lì affidato al Signore la propria vocazione.

A presiedere la solenne Eucaristia è stato Mons. Álvaro Chordi, che ha guidato la comunità in questo importante momento di rendimento di grazie e di rinnovamento.

Particolarmente suggestivo nel messaggio inviato dal Padre Generale è il riferimento all’affresco della Pentecoste che domina la Cappella. Gli Apostoli, riuniti attorno a Maria, ricevono lo Spirito Santo e, da uomini impauriti, diventano coraggiosi annunciatori del Vangelo. È la stessa dinamica della vita consacrata: «riunirsi attorno a Cristo, ricevere lo Spirito e lasciarsi inviare».

Anche la forma circolare della Cappella diventa una catechesi sulla comunione. La circolarità, richiamo agli antichi battisteri, evoca Dio, l’eternità e la comunione, ma ha bisogno di un centro. Nella Cappella questo centro è indicato dall’altare, in relazione con l’ambone e il tabernacolo: la Parola, l’Eucaristia e la presenza del Signore costituiscono il punto verso il quale converge tutta la comunità.

Il Padre Generale mette in guardia da una comunione che perda il proprio centro: il cerchio rischierebbe di diventare una forza centrifuga, nella quale ciascuno finisce per ruotare attorno a se stesso. Quando invece Cristo è il centro, la forza diventa centripeta: Egli ci attira a sé e, proprio per questo, ci avvicina gli uni agli altri. Da Cristo nasce la comunione e dalla comunione nasce la missione.

La verticalità della Cappella richiama inoltre la tensione verso Dio, alimentata dalla preghiera, dall’ascolto della Parola, dall’Eucaristia e dallo sguardo rivolto a Maria, Regina degli Apostoli e Assunta nella gloria.

«Quanti volti, quante vocazioni, quante preghiere sono passati davanti a quell’immagine e davanti a quell’altare!» In questo anniversario la Delegazione raccoglie i frutti di una storia di grazia e li proietta verso il futuro attraverso la rinnovazione dei voti.

Il Padre Generale ha espresso l’auspicio che la Cappella continui a essere per la Delegazione un vero Cenacolo: il luogo nel quale lasciarsi radunare da Cristo, rinnovare dallo Spirito e accompagnare da Maria, per poi essere inviati con coraggio fino ai confini della terra.

«Riuniti attorno a Cristo, per essere inviati da Cristo. Questo è il movimento della Pentecoste, questo è il movimento della vita consacrata».

Con questo spirito, il messaggio si conclude con l’augurio che il «sì» dei religiosi possa diventare ogni giorno più libero, più gioioso e più radicalmente centrato in Cristo, accompagnato da Maria, Regina degli Apostoli, e continuamente rinnovato dal dono dello Spirito Santo.

 

Messaggio del Padre Generale

 

Pax Christi,

Estimados Hermanos de la Delegación de Chile - Colombia:

Con inmensa alegría me uno a ustedes para celebrar el trigésimo aniversario de la dedicación de la Capilla Regina Apostolorum, lugar que durante estos treinta años ha sido testigo de la oración, de la formación y de la consagración de tantos jóvenes y de tantos hermanos.

Es hermoso pensar que casi todos los Padres de Chile, que hoy están presentes, han rezado en este santo lugar y allí han confiado al Señor la propia vocación.

Es particularmente significativo que este aniversario coincida con la renovación de los votos. Es como si, al regresar a este lugar, renovaran ante el Señor el «sí» pronunciado en el Bautismo y llevado a su radicalidad en la vida consagrada.

El hermoso afresco iconográfico de Pentecostés que preside la Capilla nos ofrece una clave preciosa para comprender este momento. Los Apóstoles reunidos en torno a María reciben el Espíritu Santo: de hombres miedosos se convierten en valientes anunciadores del Evangelio, capaces de llegar hasta los confines de la tierra para proclamar la única salvación en Cristo Jesús.

Esta es también la dinámica de la vida consagrada: reunirse en torno a Cristo, recibir el Espíritu y dejarse enviar.

De igual manera la forma de la Capilla habla de este misterio. Su circularidad, evocación de los antiguos bautisterios, evoca a Dios, la eternidad y, sobre todo, la comunión. Pero la circularidad, para ser signo de una auténtica comunión, necesita un centro.

En nuestra Capilla este Centro está plásticamente indicado por el altar, situado en el centro y alineado con el ambón y el sagrario… es una maravillosa síntesis: la Palabra, la Eucaristía y la Presencia del Señor constituyen el punto hacia el cual converge toda la comunidad.

Si sucediese lo opuesto, o sea, si el círculo perdiese su centro, correría el riesgo de convertirse en una fuerza centrífuga: cada componente de la circularidad termina girando alrededor de sí mismo, lo que comportaría la dispersión de la comunión.

Único antídoto a ese desastre es que sea Cristo a ser el centro, solo así la fuerza se vuelve centrípeta: Él nos atrae hacia sí y, precisamente por eso, nos acerca los unos a los otros.

De Cristo nace la comunión y de la comunión nace la misión.

También la altura de la Capilla sugiere una tensión hacia lo alto, hacia Dios: un deseo de unión con Él que se alimenta en la oración común, en la escucha de la Palabra, en la Eucaristía y en la mirada dirigida hacia María, Reina de los Apóstoles y Asunta a la gloria.

En estos treinta años ¡cuántos rostros, cuántas vocaciones, cuántas oraciones han pasado ante aquella imagen y ante aquel altar!

Hoy ustedes cosechan los frutos de esta historia y la proyectan hacia el futuro con la renovación de los votos.

Quisiera, de todo corazón, desearles que aquella Capilla continúe siendo para la Delegación un verdadero Cenáculo: el lugar en el que se dejan reunir por Cristo, renovar por el Espíritu y acompañar por María, para luego ser enviados revestidos de valentía a todos los confines de la tierra.

Reunidos en torno a Cristo, para ser enviados por Cristo. Este es el movimiento de Pentecostés, este es el movimiento de la vida consagrada.

Y María, que en la imagen está en el centro de los Apóstoles, nos recuerda que su misión es siempre conducirnos al Hijo.

A todos ustedes, pues, mi más fraterno deseo con motivo de este importante aniversario y de la renovación de sus votos: que su «sí» pueda hacerse cada día más libre, más gozoso y más radicalmente centrado en Cristo.

Que María, Reina de los Apóstoles, los acompañe y que el Espíritu Santo renueve continuamente en ustedes el don de la vocación.

¡Feliz trigésimo aniversario y feliz renovación de su «sí» al Señor!


Roma, 15 agosto 2026

P. Antonio Piccolo 

Rettore Generale